Donald Trump y Joe Biden han celebrado un duelo televisivo a distancia. Ambos candidatos han participado este jueves por separado en encuentros con votantes para responder preguntas de los estadounidenses sobre diferentes temas, a 19 días de las elecciones presidenciales y en lugar del segundo debate que estaba previsto para esta fecha desde hace semanas. Trump ha viajado a Miami para reunirse con los votantes durante una hora en una asamblea que se emitió en la cadena NBC, mientras que Biden se trasladó a Filadelfia y allí respondió a las cuestiones en directo en un evento organizado por ABC. El republicano estuvo en la televisión una hora, mientras que el candidato demócrata contó con 90 minutos.

Lejos de las crispaciones que los televidentes vieron en el primer cara a cara entre Trump y Biden, los encuentros con los ciudadanos dejaron en evidencia el contraste entre los dos candidatos. El demócrata, un político de la vieja escuela, ajeno al mundo del espectáculo televisivo, se mostró cómodo en el formato y respondió con claridad y detalladamente las preguntas de los asistentes. No hubo consultas que lo llevaran a un territorio incómodo más allá de un joven afroamericano que le enrostró su desafortunada frase de que si un negro vota por Trump, “no es negro”. Trump, en cambio, tuvo que responder a temas de los que regularmente no habla y padeció la presión de la presentadora Savannah Guthrie para evitar salirse por la tangente en los cuestionamientos de los asistentes.

En hora y media de conversación -que luego el demócrata continúo con las cámaras apagadas-, Biden intentó desmentir la campaña del terror que ha creado Trump en torno a su candidatura, como un boleto directo al socialismo. El demócrata aclaró que está en contra de recortar el presupuesto a la policía, una idea que abraza un grupo de izquierda más extremo y planteó que los agentes deben intentar “disparar a las piernas” de los sospechosos violentos, una idea criticada en las redes sociales. También insistió en que no subirá los impuestos “ni un centavo” a quienes ganen menos de 400.000 dólares anuales.

El exvicepresidente llevaba varias semanas esquivando responder sobre si estaría a favor de aumentar el número de jueces del Tribunal Supremo. La presión por conocer la posición demócrata ha ido de la mano de las audiencias para confirmar a la juez conservadora Amy Coney Barrett. La candidata de Donald Trump será -salvo una enorme sorpresa- la tercer miembro colocada por el republicano para que asuma el cargo vitalicio en el máximo órgano de Justicia de Estados Unidos.

El exvicepresidente ha reconocido que “no es un seguidor” de incrementar el número más allá de los nueve jueces actuales, pero que decidirá si presionar o no para que se lleve a cabo según cómo los republicanos gestionen el proceso de confirmación de Barrett. “Depende de cómo resulte esto”, apuntó el demócrata. “¿Qué significa eso?”, preguntó el moderador. “Si hay un debate real y en vivo en el Senado”. Este jueves han acabado las audiencias en el Comité de Justicia del Senado y está previsto que la Cámara alta vote el próximo jueves la confirmación de la magistrada. Los republicanos, con mayoría en el Senado, cuentan con los votos necesarios para otorgarle un sillón en el alto tribunal.

Trump ha hablado durante su conversación con Guthrie sobre los días en los que enfermó de coronavirus. “No me sentía bien, tenía fiebre”, contó. Y al ser cuestionado sobre si su posición del uso de la mascarilla ha cambiado, señaló que siempre lo ha respaldado como un elemento de protección, aunque se ha negado a utilizarla públicamente en varias ocasiones. El presidente ha asegurado que no respalda la inmunidad de rebaño, pero que “no se puede seguir con el confinamiento”.

Guthrie ha hecho varias preguntas a Trump durante 20 minutos y le ha cuestionado acerca del supremacismo blanco y las razones por las que ha evitado condenarlo. “He denunciado el supremacismo blanco por años”, dijo. “También he denunciado Antifa y la gente de la izquierda radical que está destruyendo las ciudades”, añadió. Afuera del Museo Pérez de Arte de Miami, donde se celebró la asamblea, grupos tanto demócratas como republicanos se enfrentaron a gritos para mostrar su respaldo o repudio al presidente.

Cuando Trump buscaba eludir las preguntas, la presentadora le insistía para obtener de él una respuesta. Guthrie aprovechó el cuestionamiento de una participante sobre los impuestos a las grandes compañías para hablar de la investigación de The New York Times en la que se desveló la evasión fiscal de sus empresas. “Lo que hicieron es ilegal y los números están mal, dijo apenas al escuchar la pregunta. Después reconoció que tiene un adeudo con la agencia tributaria pero que es por “poco dinero”. Una mujer preguntó antes del cierre sobre el programa DACA –para la legalización de jóvenes que inmigraron cuando eran niños– y su futuro, a lo que Trump aseguró que atendería. Guthrie le recordó que su Gobierno ha rechazado todas las solicitudes para el programa. “Queremos que venga gente a nuestro país, pero lo tienen que hacer legalmente y a través del sistema”, explicó el presidente sobre su visión acerca de la inmigración.

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Fuente: EL PAÍS
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