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Sánchez prevé la creación de 800.000 empleos en tres años gracias al fondo de reconstrucción europeo

Todos los pasos políticos que ha dado el Gobierno desde el regreso de agosto van encaminados a lanzar un mensaje: el Ejecutivo, y por tanto la coalición, van a durar. Pedro Sánchez y Pablo Iglesias han cerrado filas ahora en la negociación en paralelo del gran plan de recuperación de la economía —que presentan este miércoles el presidente y los vicepresidentes— y los Presupuestos, que está previsto dar a conocer la próxima semana. El eje conductor es una modernización de la economía mediante un descomunal aumento del gasto público y con un plan a seis años que pretende consolidar la idea de un Gobierno duradero.

El Consejo de Ministros de este martes no fue una reunión de trámite, según explican varios de sus miembros. El Gobierno aprobaba un aumento del gasto público inédito —hasta el 53% del techo del año anterior gracias a la incorporación del dinero previsto en el fondo de reconstrucción europeo— y el presidente explicó las líneas maestras del gran plan de recuperación de la economía que presenta este miércoles y detallarán después sus cuatro vicepresidentes, entre ellos el líder de Unidas Podemos.

Los ministros de las dos fuerzas en el Gobierno llevan semanas discutiendo ideas para este plan y también negociando los Presupuestos asociados a él. El presidente trasladó al Consejo de Ministros que este es un proyecto a muy largo plazo —se tiene que ejecutar en seis años, una eternidad en política con, como mínimo, unas elecciones generales en medio— y por tanto es una prueba de la voluntad de la coalición de durar mucho tiempo, pese a su debilidad parlamentaria.

La coalición, coinciden varios ministros consultados, sufre tensiones porque el PSOE y Unidas Podemos tienen diferencias de fondo en asuntos delicados como la Monarquía o la fusión de La Caixa y Bankia, por citar algunos de los roces más recientes. Y eso no va a desaparecer en el futuro. De hecho, según varios miembros del Gobierno, es probable que algunas tensiones en temas como estos se agudicen, entre otras cosas porque Unidas Podemos tiene la necesidad estratégica de mostrar sus diferencias con el PSOE y reivindicar su espacio. Pero de fondo, señalan estos ministros, hay un acuerdo muy claro entre Sánchez e Iglesias sobre el rumbo económico a seguir en los próximos meses y que gira alrededor de un descomunal aumento del gasto público. Esa es la receta para paliar la crisis, que se está agravando con la segunda ola de la covid-19 y su incidencia en España, la mayor de toda Europa.

La presentación de Sánchez, en la que participarán por vía telemática no solo los ministros sino también representantes de los principales sectores económicos —no habrá nadie esta vez en La Moncloa por la situación de la pandemia en Madrid y las medidas que ha ordenado Sanidad— está pensada para lanzar esa imagen de estabilidad del Gobierno. Y también las líneas del plan de recuperación basado en cuatro ejes: transición ecológica, cohesión social y territorial, digitalización e igualdad de género.

Solo en 2021, está previsto gastar 25.000 millones de euros del plan de recuperación europeo para modernizar la economía y sobre todo sacarla de la recesión profunda en la que se ha metido. En el Ejecutivo se detecta una creciente preocupación por los efectos sobre la economía de esta segunda ola, que ha llegado mucho antes de lo previsto y de forma mucho más intensa, con datos mucho peores que en otros países vecinos, como Italia.

La gran inquietud con el plan de recuperación y los fondos europeos, el principal arma para salir de la crisis, se centra en este momento en dos cuestiones. Por un lado, en la negociación europea que, según ha trasladado La Moncloa a los ministros, se está complicando mucho más de lo previsto a la hora de cerrar los detalles de la ejecución del fondo. El equipo económico de Sánchez está inquieto por las condiciones estrictas y los controles exhaustivos que se están fijando para recibir el dinero y que podrían complicar su aplicación efectiva.

Y la otra gran inquietud es interna: la capacidad de España y de la Administración, no solo central sino autonómica y local, además de las empresas privadas, de presentar planes de modernización atractivos que permitan ejecutar realmente el fondo con inversiones productivas. Todas las decisiones clave sobre este fondo se han centralizado en La Moncloa, en el equipo del presidente y en especial en su responsable económico, Manuel de la Rocha. Este miércoles se presentarán las líneas maestras, que dan pie al documento que hay que enviar a Bruselas el 15 de octubre, pero queda un enorme trabajo de detalle de los proyectos del que aún se sabe muy poco.

Antes llegará, la semana que viene si todo va según lo previsto, la presentación por parte de Sánchez e Iglesias de las líneas maestras de los Presupuestos, cuya negociación ultiman el PSOE y Unidas Podemos. Será de nuevo una gran apuesta por el gasto público para recuperar la economía tras la pandemia.

Fuente: EL PAÍS
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