“Los disparos acabaron con la vida de Nikolái Románov. Ya no está y por mucho que los abades oren por su salud, no resucitará”. Un relato lapidario en forma de editorial en el diario Pravda (La verdad) anunció el 19 de julio de 1918 el fusilamiento del zar por parte de los bolcheviques. “Nicolás II era esencialmente una figura miserable”, remarca el barroco texto, “un símbolo de un régimen bestial de sangre y violencia contra el pueblo, un régimen de látigo, palo, horca, tortura, libertinaje refinado, verborrea religiosa, aventuras militares y paz hipócrita”, que lucía una corona “manchada de sangre obrera”. El artículo, destacado en el número 149 del diario fundado por Vladimir Lenin y que fue la publicación oficial del Partido Comunista, no mencionó ni una línea del resto de miembros de la familia Románov, también fusilados aquella madrugada del tumultuoso verano de 1918. Un escueto panfleto distribuido en algunas ciudades y presumiblemente editado según las instrucciones de las autoridades mencionó algo más tarde que la zarina, Alejandra Fiódorovna, y el zarévich Alekséi habían sido trasladados a un lugar seguro. Era falso.

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Fuente: EL PAÍS
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