La negociación del primer Presupuesto de Pedro Sánchez, clave de bóveda de la legislatura, está haciendo crujir las costuras de la coalición, aunque todos los ministros consultados descartan que llegue a romperla. Podemos elevó este viernes el listón al plantear un veto aparentemente definitivo sobre Ciudadanos como apoyo para las Cuentas. “El PSOE sabe que con nosotros no va a contar si quiere sacar unos Presupuestos con Cs”, sentenció Isabel Serra en nombre de la dirección del partido de Pablo Iglesias. En el sector socialista del Gobierno hay mucha preocupación porque creen que el apoyo de ERC es muy difícil antes de las elecciones catalanas y este veto bloquearía todo.

Ni Pedro Sánchez ni Pablo Iglesias han cambiado de posición desde hace algunos meses. El presidente y su equipo más cercano llevan tiempo preparando el terreno para unos Presupuestos aprobados por Ciudadanos. Todo empezó cuando ERC comenzó a votar en contra del Gobierno en asuntos clave como la prórroga del estado de alarma. Ahí en La Moncloa asumieron que sacar los Presupuestos con ERC antes de las elecciones catalanas iba a ser casi imposible, aunque sectores importantes del PSOE presionaban y siguen haciéndolo para intentar mantener la mayoría de la investidura y poder así consolidar unas Cuentas progresistas.

Mientras, el líder de Podemos —este veto se lanzó este viernes solo desde su organización, y no desde Unidas Podemos— siempre ha dicho que veía inviable un Presupuesto apoyado a la vez por su grupo y por el de Inés Arrimadas, aunque en una ocasión señaló desde La Moncloa que había pactado con Sánchez permitir que el presidente lo intentara.

El problema es que ahora ya no son palabras en el aire, como eran los últimos meses. Ha llegado la hora de la verdad. Todo está listo para empezar la negociación y ya hay mucho trabajo interno dentro del Gobierno para cerrar los Presupuestos. Y es ahora cuando La Moncloa se preparaba para hablar con Ciudadanos —el miércoles Sánchez recibe a Arrimadas en su ronda de consultas antes que a ERC, un gesto claro, porque los republicanos tienen más escaños y además apoyaron la investidura— y ya diseñaba la estrategia de negociación.

Varios ministros socialistas consultados muestran en privado su preocupación porque creen que Podemos está de facto dando a ERC derecho de veto sobre los Presupuestos, al no contemplar más opción que la de los republicanos. Y eso, señalan en La Moncloa, es asumir un riesgo enorme. Aprobar unos nuevos Presupuestos, insisten, es imprescindible ahora para poder gastar bien el dinero que llegará del fondo de reconstrucción europeo. Prorrogar una vez más las cuentas del PP de 2018 sería un fracaso absoluto.

Sánchez quiere dejarse todas las puertas abiertas para tener más margen de negociación aunque cada vez parece más evidente que su plan A ya es Ciudadanos, y no ERC. Para Podemos, explican en este grupo, asumir un pacto con Ciudadanos es muy complicado porque ellos han apostado por una coalición de izquierdas apoyada en una mayoría progresista, y Arrimadas representa políticamente otra cosa y además tiene especiales complicaciones en Cataluña, el lugar donde, después del fiasco en Galicia y el País Vasco, el conglomerado de Unidas Podemos tiene el próximo examen electoral.

Nadie en el PSOE ni en Podemos ve realista una posibilidad de ruptura, que provocaría un adelanto electoral, porque a ninguno de los dos les interesa ese escenario, pero sí se respira en los dos grupos un ambiente de preocupación y de tensión previa a una negociación dura en la que ambos están fijando posiciones.

Por segunda vez en una semana, Podemos, que está haciendo movimientos claros para diferenciarse de su socio de Gobierno, sorprendió a los socialistas. Si el martes criticó la “falta de liderazgo” de la ministra de Educación, Isabel Celaá, en el inicio del curso escolar, este viernes vetó a Ciudadanos en una rueda de prensa tras la reunión de la dirección del partido a la que asistió Iglesias. Esto es, era la posición sancionada por el líder.

Rafael Mayoral, que también desempeña las funciones de portavoz, zanjó que “no puede haber unos Presupuestos del PSOE con Cs porque Cs no está en el Gobierno. Entonces el Gobierno sería otro”. “Esperamos que el PSOE cuide la mayoría que sustenta este Gobierno, apostamos por la mayoría que sacó adelante la investidura”, es la alternativa que Podemos defiende. “Si hay unos Presupuestos que cuentan con Ciudadanos van a ser de recortes. Nuestro proyecto es incompatible con Ciudadanos”, insistió Serra.

El tono utilizado sonó a órdago. Y se produce en la antesala de una semana crucial: Sánchez ha programado el lunes una conferencia a la que acudirán los grandes empresarios del país, los líderes sindicales y de la patronal solo dos días antes de la reunión que mantendrá con Pablo Casado para tratar de alcanzar algunos acuerdos de Estado.

En respuesta a Podemos, las fuentes socialistas consultadas apelan a “todas las fuerzas políticas”, sin excepción, para aprobar unas cuentas públicas con el mayor respaldo posible para hacer frente a la mayor crisis económica y social desde la Guerra Civil y con casi 29.000 fallecidos por coronavirus según los datos del Ministerio de Sanidad. “La alternativa a unos Presupuestos del PSOE y Unidas Podemos no pueden ser los Presupuestos de Cristóbal Montoro”, abundaron. Es decir, que no se aprueben y continúen vigentes los últimos que se aprobaron, los del PP.

Ciudadanos ha recibido con satisfacción la advertencia de Podemos al PSOE porque considera bueno que el partido de Iglesias esté “incómodo” con su participación en la negociación presupuestaria, en la medida en que uno de sus objetivos es limitar la influencia de los socios del PSOE en las Cuentas. “Les pone nerviosos porque ven que vamos en serio”, analizan fuentes de la dirección, que confirman su intención de seguir adelante con las conversaciones con el PSOE, que aún no han comenzado.

Ciudadanos cree que Podemos se equivoca con el órdago porque “la ciudadanía no va a entender que los partidos estén en buscar diferencias en vez de en buscar soluciones conjuntas”, pero en todo caso en la cúpula de Cs no creen que los de Iglesias vayan en serio y consideran que su amenaza no se consumará rompiendo el Gobierno.

Fuente: EL PAÍS
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