La incógnita sobre los protegidos frente al coronavirus que no han tenido contacto con él

La Universidad Johns Hopkins ha situado a España, en su estadística propia de incidencia de la covid-19, como el país de Europa occidental con más casos. Este centro estadounidense atribuye a nuestro país (según los datos de la noche de ayer), con casi 47 millones de habitantes, 314.362 infectados. Le sigue muy de cerca Reino Unido, con 310.667 casos, pero la población de este país es de 66,5 millones de personas, por lo que la relación de contagiados en función de la población es mucho más alta en España. Italia, con 249.204 casos, y Francia, con 231.310, serían los siguientes países del entorno en la lista, que encabezan Estados Unidos, Brasil, India, Rusia y Sudáfrica.

Aunque España ha superado al Reino Unido por poco en casos, siempre según el recuento de la universidad estadounidense, no es así en cuanto al número de fallecidos por covid. En esta clasificación, el país británico el que más decesos ha registrado de Europa (46.498), seguido de Italia (35.187), Francia (30.308) y España, país al que atribuye 28.500 muertes. Todas las naciones mencionadas antes que España tienen más de 60 millones de habitantes. Además, los cálculos de EL PAÍS a partir de los datos de registros civiles que recoge el Sistema de Monitorización de la Mortalidad (MoMo), del Instituto de Salud Carlos III, elevan la cifra de muertos en España por coronavirus a 45.000.

Estadísticas como la que realiza Johns Hopkins y las oficiales españolas, con cifras similares, son las que han llevado a un grupo de 20 expertos, representativos de la élite científica del país, a elevar internacionalmente, a través de una carta en la revista de investigación médica The Lancet -la más veterana y prestigiosa de su ámbito-, una petición para que se examinen de forma independiente los sistemas epidemiológicos para identificar deficiencias y establecer las reformas necesarias.

“¿Cómo es posible que España se encuentre ahora en esta situación?”, se pregunta este grupo de especialistas ante la negativa evolución de la enfermedad en un país con una sanidad considerada entre las mejores del mundo.

El Ministerio de Sanidad rehusó pronunciarse sobre la petición de los investigadores o sobre el análisis que realizan los mismos

El Ministerio de Sanidad rehusó ayer pronunciarse sobre la petición de los investigadores o sobre el análisis que realizan los mismos, quienes señalan entre las principales deficiencias detectadas: falta de preparación de los sistemas de vigilancia epidémica, baja capacidad para pruebas de PCR, escasez de equipos de protección personal, reacción tardía por parte de las autoridades centrales y regionales, lentitud en los procesos de toma de decisiones, altos niveles de movilidad de la población, falta de coordinación entre las autoridades, poca dependencia del asesoramiento científico, envejecimiento de la población, grupos vulnerables y falta de preparación en las residencias de mayores.

Frente a este silencio, la iniciativa de los investigadores recibió la adhesión de la Federación de Asociaciones Científico Médicas Españolas (FACME), quien remitió una resolución en la que señala que “comparte la forma y fondo” de su petición. Esta asociación, que agrupa a 46 sociedades científico-médicas de España y representa a más de 100.000 profesionales médicos, se suma a la demanda de un análisis independiente y se ofrece a colaborar en la “búsqueda de opciones de mejora”.

“Apoyamos y compartimos la filosofía y espíritu del artículo y la necesidad de una auditoría externa independiente para detectar oportunidades de mejora en la respuesta frente a posibles nuevas olas epidémicas”, resaltan otras ocho organizaciones científicas de distintas disciplinas médicas.

La reconocida viróloga del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa Margarita del Val, una de las impulsoras de la iniciativa publicada en The Lancet, destacó la importancia de la revisión cuando, en su opinión, España “se encuentra ya inmersa en la segunda ola de covid”. Del Val respaldó su afirmación con los datos registrados en España de 580 brotes activos con 6.900 casos asociados.

Del Val insistió en que la propuesta solo busca una respuesta ágil a la realidad de la pandemia en España para “buscar soluciones y estar mejor preparados en el futuro”. La investigadora también recalcó que la carta no busca la identificación de culpables sino de salidas, en las que todos deben estar implicados. “Podríamos mejorar desde ambos lados. Los científicos no solo deberíamos estar para solucionar problemas, sino que deberíamos anticiparnos y proponer alternativas”, manifestó en una entrevista en RTVE.

Aunque los científicos volvieron a destacar ayer que la carta no busca culpables, su iniciativa sí sirvió en el ámbito político, ante el silencio del Gobierno, para que la oposición señalara al Ejecutivo y a su presidente, Pedro Sánchez, como responsables.

“Es fundamental acelerar la puesta en marcha de todos aquellos instrumentos que permitan esclarecer las responsabilidades en la gestión de la pandemia, ya que los españoles se merecen saber por qué su presidente es tan negligente”, afirmó el portavoz del PP en el Senado, Javier Maroto.

El PP, pese a los llamamientos de los científicos para que no se politice su reclamación, insistió en señalar al Gobierno. “Se hicieron las cosas mal y se gestionó mal la crisis”, afirmó. “Cuando un país tiene un sistema sanitario robusto y, en cambio, cuenta con los peores datos de víctimas y contagios, solo se me ocurre una explicación: las decisiones se tomaron tarde y además a conciencia”, concluyó.

Ciudadanos, por el contrario, se sumó a la línea del grupo científico al apoyar una auditoría “independiente, técnica y apartidista”. “Aprendamos de los errores para estar mejor preparados. El Gobierno de España debe impulsar este análisis”, aseguró el partido en un tuit.

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Fuente: EL PAÍS
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