La UE acaricia un salto histórico en su presupuesto para frenar la crisis

El PP había programado para esta semana el desarrollo de unas jornadas bajo el título de Activemos España, organizadas por su grupo en el Parlamento Europeo en los cursos de verano de la Universidad Complutense en El Escorial. El objetivo era poder analizar el resultado de la trascendental cumbre europea para definir el fondo de reconstrucción tras la covid-19. El retraso y la dilación de esa negociación durante tres intensos días en Bruselas este pasado fin de semana, cuyo plenario se reanuda esta tarde, trastocó algo esa previsión, pero no el mensaje de fondo del líder popular. Pablo Casado inauguró las sesiones con una conferencia del vicepresidente del Banco Central Europeo, el exministro popular Luis de Guindos, con críticas a la “mala gestión” del Gobierno de Pedro Sánchez, al que exigió “reformas, responsabilidad, solvencia y estabilidad” y lamentó que haya llegado a esa cita “sin los deberes hechos”.

Casado dividió su intervención inaugural de esas jornadas del PP en dos apartados. Por un lado aprovechó para alabar todas las etapas de los distintos cargos públicos que ha ostentado Luis de Guindos durante su larga carrera, presentándole como uno de los artífices de los dos milagros económicos que achacó a distintos Ejecutivos pasados, tanto de José María Aznar como de Mariano Rajoy. Y, por otro, trazó una serie de mensajes que calificó de “positivos y propositivos” para dibujar cómo debería actuar un Gobierno en esta situación en Europa y cuestionar todo lo que hace o ha hecho el actual del socialista Pedro Sánchez.

Incluso en el primer apartado, cuando Casado glosó que en un “día tan bruselita” aguardaba que al final de las negociaciones de la Comisión Europea haya un buen acuerdo del fondo europeo de reconstrucción tras la pandemia para España, también aprovechó para agradecer el comportamiento y la solidaridad de otros países de la UE “ante las malas políticas de estos dos años” por parte del Ejecutivo español. Fue ahí cuando culpó al Gobierno socialista de incumplir los criterios de déficit, “de ocultar dos décimas de despilfarro con los reales decretos electorales” y de “tardanza en aplicar reformas o amenazar con derogar” la reforma laboral.

Casado reclamó al Gobierno de Sánchez que se deje ayudar para futuras negociaciones por el PP y pidió a los miembros de la coalición del PSOE y Unidos Podemos que no ataquen a los llamados países frugales (del norte de Europa) más reacios a aprobar ese fondo europeo sin contrapartidas y que dejen de señalar a otras naciones, como Irlanda, por sus políticas fiscales más laxas.

En su reclamación de reformas al Ejecutivo español, el líder del PP las enmarcó en su demanda general de mayor “solvencia, estabilidad, flexibilidad y responsabilidad” y luego las detalló en cinco aspectos: reformas fiscales (bajada de impuestos), marco laboral más flexible (mantener la reforma laboral del PP, bajar cotizaciones a la Seguridad Social, tarifa plana para autónomos y nueva ley de emprendedores), alivio a las cargas burocráticas, más formación dual y bilingüista y, finalmente, mejor competitividad.

El ponente estrella de las jornadas, el exministro Luis de Guindos, ahora vicepresidente del BCE, no se metió en arenales políticos nacionales ni en su conferencia ni al responder a las preguntas que le plantearon alumnos o diputados y eurodiputados del PP. Lo que hizo fue una detallada y dura descripción de las incertidumbres y el choque sin precedentes que acecharán a España y la zona euro en el inmediato futuro tras la pandemia. Fue ahí cuando enumeró las proyecciones calculadas por ese organismo sobre una caída del 9% del PIB para la zona euro, otra del 20% para el comercio internacional y las exportaciones y una más preocupante del empleo que prefirió tasar sobre el descenso de entre el 10 y el 15% de las horas trabajadas mejor que sobre el paro directo ante la protección actual que están ofreciendo los ERTE.

Luis de Guindos auguró que la recuperación de Europa será incompleta y desigual en los próximos trimestres, pero sí se atrevió a vaticinar que esa bajada ahora del 9% del PIB en apenas cuatro meses será similar a la sufrida en la anterior crisis financiera de 2008 a 2013, es decir en cuatro años. Por eso el vicepresidente del BCE defendió que es muy relevante que la Comisión Europea sea capaz cuanto antes de ofrecer una imagen y una señal de credibilidad con los acuerdos del fondo de reconstrucción. Y restó relevancia al debate sobre la condicionalidad de esos fondos porque reafirmó que siempre hay condiciones cuando se presta o se ofrece dinero en este tipo de planes.

Fuente: EL PAÍS
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