El rebrote deja en evidencia la gestión de la Generalitat

El área metropolitana de Barcelona se ha despertado este sábado con un paquete de restricciones sociales para contener el virus en 13 de sus municipios y más dudas que certezas sobre cómo aplicarlas. En el papel, limitación de aforo en bares, cierre de espectáculos culturales y deportivos y la petición, que no orden, de quedarse en casa. En la práctica, entre el viernes y el sábado han salido de la primera corona metropolitana 416.000 vehículos —un 7,8% menos que el fin de semana anterior— y los alcaldes afectados por las limitaciones han denunciado, tras reunirse con el presidente de la Generalitat, Quin Torra, la “incoherencia” de algunas medidas. Entretanto, el responsable de la unidad de seguimiento de la covid-19 del Govern, Jacobo Mendioroz, no descarta un confinamiento domiciliario en la capital catalana antes de 15 días.

”Cuando se hizo una gestión errática de la última fase de la crisis de la pandemia, es difícil que en dos horas se pueda poner sobre la mesa cómo se puede corregir. Queremos ser corresponsables, que la lealtad funcione en doble sentido y queremos que se haga una gestión de confianza”, ha advertido Antoni Balmón (PSC), alcalde de Cornellà. La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha asegurado que el propio Torra ha admitido que algunas limitaciones “chirrían y hay que afinarlas”. Los alcaldes han pedido también transparencia en las decisiones y en los datos de infectados y mejorar el sistema de detección y rastreo de casos.

Ejemplo de las “incoherencias” denunciadas son, por ejemplo, las restricciones a la actividad cultural. La norma del Govern contempla suspender eventos culturales y cerrar teatros y cines, por ejemplo, cuando muchos de estos espectáculos han desplegado ya un protocolo para cumplir las medidas de seguridad. En cambio, no hay restricciones a las terrazas de los bares si hay dos metros entre mesas.

También en el ámbito deportivo, donde se exige el cierre de gimnasios, Colau se ha mostrado partidaria de que se abran los centros municipales porque cumplen también las medidas sanitarias y allí no se han producido contagios. “Centros deportivos, teatros o festivales culturales están cumpliendo las medidas escrupulosamente. No nos consta que los contagios se estén produciendo en estos lugares, sino en ámbitos más relacionados con encuentros sociales”, ha vuelto a insistir la alcaldesa de Barcelona.

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, en rueda de prensa.EFE

Los regidores también han cuestionado las directrices a los locales comerciales. En este ámbito, la orden del Govern es muy genérica y no queda claro si pueden abrir manteniendo las distancias de seguridad o solo con cita previa. Por un lado, en el apartado de la norma que se refiere a los desplazamientos individuales para comprar en un establecimiento, se pide que estas salidas sean con cita previa; por otra parte, en el artículo referido expresamente al comercio minorista se prohíbe “ofrecer servicios que impliquen contacto personal cercano” y se pide que, “en la medida de lo posible”, la actividad comercial se haga previa comanda telefónica o con entrega en la puerta del local. Los alcaldes han pedido este sábado aclaraciones en esta cuestión, un punto que también generó discrepancias con un juez de Lleida que, en una resolución similar aplicada a las comarcas de La Noguera y el Segrià, rechazó la cita previa y ordenó limitar el aforo del comercio minorista al 50%.

La cuestión de las playas

Otro elemento que ha quedado en el aire es la situación de las playas, para las que no hay ninguna indicación en la resolución aprobada el por el Govern. En este campo, los alcaldes han decidido “ir todos a una”. “Si cierras todas las playas de estos municipios, puede que la gente vaya y se concentre en las playas de Gavà y Castelldefels [dos municipios del área metropolitana que no están afectados por las restricciones]. Es posible que se plantee una reducción de aforo para que no haya aglomeraciones”, ha dicho Colau.

Para aclarar y afinar esas inconcreciones de la resolución, Torra emplazó a los alcaldes a una reunión esta tarde en el marco de un Procicat (el órgano que coordina la respuesta a la pandemia en Cataluña) específico para el ámbito metropolitano. Tras esa reunión, el delegado del Govern en Barcelona, Juli Fernàndez, ha explicado que trataron propuestas vinculadas al ámbito cultural, deportivo, comercial, en las playas y también en los horarios de los locales de hostelería, aunque no ha concretado cuáles. Fernàndez ha anunciado que estudiarían las propuestas a lo largo de la noche y responderán este domingo a las cuestiones planteadas por los ayuntamientos. Los alcaldes, por su parte, han criticado que en la reunión no recibieron “explicaciones claras y coherentes” sobre cómo aplicar la resolución y han anunciado que, mientras el Govern no responde, “aplicarán la normativa tal y como está redactada”

Mientras la incertidumbre se apodera de las restricciones que deberían estar conteniendo la pandemia, las cifras de contagios siguen subiendo en el área metropolitana. Cataluña ha notificado 1.226 nuevos casos ayer. Las cifras que reporta la Generalitat son diferentes a las que difunde el Ministerio de Sanidad y, en ningún caso, comparables, pues en su información diaria, el Govern incorpora los casos positivos por PCR y test serológico (el Ministerio solo PCR) y, además, se actualizan los datos de días anteriores, por lo que los 1.226 no son todos personas detectados el día antes. En cualquier caso, las cifras señalan que los dos grandes focos siguen estando en Lleida (154) y el área de Barcelona (894).

En el primer día de restricciones y a propósito del auge de estas cifras, el responsable de la unidad de seguimiento de la covid-19 del Govern, Jacobo Mendioroz, advirtió de que no se descarta un confinamiento domiciliario de Barcelona. “Realmente no tenemos otras herramientas de protección de la ciudadanía. Podría ser antes de 15 días, pero es lo que quisiéramos evitar”, ha apuntado en una entrevista a RAC1. Por su parte, sin embargo, el ministro de Sanidad, Salvador Illa, ha advertido de que no se puede hablar de segunda ola en Barcelona y rechazó la aplicación de un estado de alarma.

Sobre la eficacia de recomendar en lugar de prohibir para que la ciudadanía cumpla lo solicitado, los alcaldes han evitado pronunciarse. Solo Xavier García Albiol (PP), alcalde de Badalona, se ha mostrado más escéptico: ” Si esperamos que la movilidad se reduzca de forma voluntaria, nos quedaremos muy lejos de nuestros objetivos. Rezar para que a finales de julio la gente se quede en su casa y no se vaya a la Costa Brava o la Costa Daurada, es hacer voluntarismo”, ha zanjado.

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Fuente: EL PAÍS
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