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Las nueve bazas de la cumbre del coronavirus: del reparto del ‘botín’ a la llave de la caja

Tras los cinco meses de paréntesis impuestos por la pandemia, los Veintisiete vuelven a sentarse en la misma mesa en Bruselas para tratar de atar un plan para relanzar la economía europea tras su mayor hundimiento desde la Segunda Guerra Mundial. “Hoy estamos ante un Consejo muy importante, yo diría que histórico, para el conjunto de países europeos”, ha afirmado el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a su llegada a la cumbre. Los líderes de la UE tienen por delante al menos dos jornadas que los propios jefes de Estado y de Gobierno a su entrada al edificio del Consejo Europeo han definido como “duras” y “difíciles”. “Las próximas horas van a ser decisivas”, ha señalado el presidente francés, Emmanuel Macron, quien ha advertido de que “el proyecto europeo está en juego para muchos”.

A diferencia de la cumbre del pasado mes de febrero, el primer ministro holandés, Mark Rutte, esta vez no llevaba consigo un libro para pasar las horas muertas. Entonces exhibió a su entrada una biografía de Chopin. “No hay libros. Esto es trabajo duro”, ha dicho este viernes. En el centro de todas las miradas por el temor de que su dura posición pueda hacer descarrilar la cumbre, al holandés solo le esperaba al llegar una reunión con Macron y otra posterior con los jefes de Gobierno de los tres países ortodoxos (Dinamarca, Austria y Suecia) que quieren rebajar la propuesta del presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, de un fondo de recuperación de 750.000 millones de euros y un Presupuesto para el periodo 2021-2017 de 1,074 billones de euros.

Rutte, no obstante, llega a Bruselas con otras demandas. Los Países Bajos quieren que los Estados se comprometan a hacer reformas a cambio de obtener fondos, pero también quieren poderlo controlar. En especial, si va a haber subsidios. “Si el sur necesita ayuda de otros países para afrontar la crisis, es razonable que les pidamos un compromiso claro para hacer reformas”, ha advertido el holandés, quien ha hecho concretado que estas deben ir dirigidas al mercado laboral o las pensiones. Fuentes diplomáticas explican que los Países Bajos quieren condicionar cada desembolso al acuerdo unánime del Consejo Europeo, lo cual es inaceptable para muchos países, entre ellos España e Italia. Rutte no quiso comentar esta mañana esa propuesta.

A pesar de la multitud de líneas rojas y amenazas de vetos planteadas por los líderes, Michel cree viable un pacto. “Incluso aunque sea difícil, estoy convencido de que con valentía política es posible alcanzar un acuerdo”, ha dicho el presidente del Consejo Europeo a su entrada. “Estamos obligados todos a llegar a un buen acuerdo”, ha coincidido el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quien en los últimos días ha intensificado sus contactos con otros líderes con viajes a La Haya, Estocolmo, Berlín o París. Sánchez ha recordado que así lo exige “la pandemia más grave” que vive el mundo en el último siglo y que obliga a paliar las consecuencias “sanitarias, económicas y sociales” que ha desencadenado.

“Solidaridad y ambición”

El mismo diagnóstico ha trazado Macron, que ha exhibido la unidad con la que París y Berlín llegan a la cumbre. El presidente francés, de hecho, ha recordado que la propuesta de la Comisión Europea, recogida en la propuesta negociadora de Michel, parte de una idea francoalemana. Ese plan debe servir, a su juicio, para afrontar la crisis “sanitaria, económica y social”, ayudar a las “regiones más tocadas” y a la “población más frágil” y recuperar la “soberanía europea” en el terreno “ecológico, tecnológico e industrial”. Y eso, ha remachado, va a requerir de mucha “solidaridad y ambición”.

Los líderes europeos vienen preparados para una cumbre larga, en la que primero se verán las caras para luego empezar a tener reuniones bilaterales. “Hemos venido a trabajar hoy, mañana y tal vez pasado mañana”, ha dicho el primer ministro letón, Krišjānis Kariņš. Fuentes diplomáticas dudan, sin embargo, de que pueda llegarse a un acuerdo después de que Rutte enfriara a principios de mes las expectativas de cerrar este fin de semana un pacto. Este viernes ha dicho que un acuerdo es posible, pero le da menos del 50% de posibilidades de que eso ocurra. La mayoría de sus homólogos, sin embargo, sí quiere dejar cerrado ya ese paquete.

También la canciller alemana, Angela Merkel, se ha expresado con mucha prudencia sobre el resultado de la cumbre, cuyas negociaciones prevé “muy complicadas” dado que las diferencias entre países son aún “muy, muy grandes”. “Por eso no puedo anticipar si vamos a llegar a algún resultado en esta ocasión”, ha sostenido la canciller, que tiene la presidencia rotativa de la UE.

Aun así, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, sugirió que no hay motivo para darse cita para más adelante. “Todas las piezas están sobre la mesa”, aseguró, en referencia a que solo basta que los líderes puedan encajarlas. Más claro fue el primer ministro griego, Kyriakos Mitsotakis, quien sostuvo que no hay “absolutamente ninguna razón para no conseguir un acuerdo”. “Nos enfrentamos a la mayor depresión desde la Segunda Guerra Mundial. Será necesario hacer concesiones, pero tenemos que estar seguros de conseguir una solución ambiciosa porque nuestros ciudadanos no esperan menos de nosotros”, avisó.

Fuente: EL PAÍS
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