El Govern recomienda a los vecinos de Barcelona y su área metropolitana que no salgan de casa si no es imprescindible

Barcelona avanza hacia medidas más contundentes ante los rebrotes que amenazan la ciudad. Con 29 focos activos y la curva epidémica al alza, la capital catalana ultima un paquete de medidas para restringir la actividad social. El Ayuntamiento, que ya ha mostrado su preocupación por las cifras en la capital —la semana pasada los casos detectados se triplicaron respecto a la anterior— y la influencia de los brotes en la vecina L’Hospitalet de Llobregat, pondrá limitaciones al ocio y los deportes en grupo, entre otras actividades. En ningún caso, matizan fuentes municipales, se tratará de un confinamiento domiciliario, sino limitaciones más suaves.

Las medidas finales, que todavía no se han cerrado a la espera de un consenso con la Generalitat, llegan en un momento con los contagios en ascenso en toda la comunidad: Cataluña notificó este jueves casi 1.300 nuevos casos en las últimas 24 horas, la mayoría en Barcelona y su área metropolitana. Los focos más preocupantes siguen estando en la comarca leridana del Segrià, donde hay transmisión comunitaria, y en L’Hospitalet, con un crecimiento importante de casos.

Fuentes del Consistorio han confirmado que el paquete de restricciones está pensado para limitar la transmisión en lugares de ocio, que es donde se producen el grueso de los contagios. No en vano, la regidora de Salud, Gemma Tarafa, ha insistido este jueves en que “las medidas que trabaja el Ayuntamiento van en la línea de rebajar los encuentros sociales”. “Se debe actuar con cierta celeridad. Pedimos corresponsabilidad. No nos podemos relajar. Estamos trabajando pero estas medidas deben estar acordadas con la Generalitat. En ningún caso pensamos en confinar domiciliariamente a Barcelona”, ha apuntado Tarafa. Según los datos del Departamento de Salud, Barcelona acumula 285 casos positivos por PCR —con infección activa— desde el lunes. El pasado viernes alcanzó el pico de 264 infectados en un solo día.

La reducción del aforo en las playas es una de las medidas que está sobre la mesa. En estos momentos, cuando se llega al 80% de la capacidad, el Ayuntamiento cierra el arenal y obliga a los bañistas a moverse a otras playas. Por logística, esta medida no es compleja de aplicar, pues la mayoría de las playas ya están valladas y limitar el aforo allí no sería difícil de poner en práctica. Lo que aún está por decidir, sin embargo, es el porcentaje de ocupación que se rebajará. También está en estudio una nueva modificación del protocolo de limpieza para volver a utilizar a diario en diferentes puntos estratégicos de la ciudad –como el exterior de los mercados, supermercados, ambulatorios o centros sanitarios– la disolución de agua con lejía que se utilizó durante el estado de alarma y que se emplea habitualmente para desinfectar las zonas con orines en la ciudad.

El teniente de alcalde Jaume Collboni (PSC) destaca que el objetivo de las nuevas limitaciones es mantener alta la conciencia social del riesgo que supone el aumento de casos y para hacerlo pondrán en marcha medidas “de carácter quirúrgico”. “Nuestra voluntad es aplicar restricciones muy puntuales y que entorpezcan tan poco como sea posible la actividad económica de la ciudad, que ya se ha visto afectada por la situación del Segrià”. Collboni destaca que todo el equipo de Gobierno del Ayuntamiento está trabajando en un plan que sea jurídicamente impecable para evitar episodios de confusión como el del pasado fin de semana en Lleida, cuando una juez tumbó el plan de confinamiento de la Generalitat.

En el aire queda si la alcaldesa Ada Colau, limitará el aforo en bares y restaurantes, como ha hecho L’Hospitalet en tres barrios (La Torrassa, La Florida y Collblanc) tras detectar un incremento importante de casos. En estos vecindarios del municipio metropolitano, los locales de restauración han de tener un 50% de aforo dentro, la barra cerrada y dos metros de distancia entre las mesas de la terraza. Por su parte, el Gremio de Restauradores de Barcelona ya ha movido ficha y se ha apresurado a pedir a sus asociados que cumplan las distancias y las medidas impuestas para intentar impedir el rebrote del virus. Pese a no tener conocimiento de las medidas que puede imponer sobre la capital catalana el Ayuntamiento y la Generalitat, ya han pedido que no se modifiquen los aforos en las terrazas exteriores, ya que el sector ha quedado muy afectado durante el estado de alarma y la ausencia de turistas en la ciudad. El Gremio de Restauradores de Barcelona asegura que una reducción de aforo como la aplicada en L’Hospitalet sería un “mal menor”, pero se muestra contrario al cierre aplicado en Lleida (se cerraron los establecimientos hosteleros, excepto para la recogida en el local y la entrega a domicilio).

A falta de que se concrete todo el paquete de medidas, Ayuntamiento y Generalitat coinciden en que la situación es preocupante en la capital catalana. “Hemos empezado a tener casos en otros barrios de Barcelona más alejados de la zona de brotes. Este aumento de casos es bastante preocupante y aún no se ve un aumento de presión asistencial marcado, pero sí se ve que empiezan a llegar pacientes con covid-19 a los hospitales y centros de salud”, ha explicado Jacobo Mendioroz, responsable de la unidad de seguimiento de la covid-19 en Cataluña. El experto ha evitado pronunciarse sobre una eventual cancelación del evento de Sant Jordi, pospuesto del tradicional 23 de abril al 23 de julio a causa de la pandemia. “Tenemos que valorar y ver las medidas que se aplicarían en Barcelona. Con la transmisión que hay, se tomarán medidas seguro”, ha dicho.

La consejera de Salud de la Generalitat, Alba Vergés. En vídeo, Vergés anuncia la incorporación de 500 “gestores covid” para rastrear los contactos de los pacientes.Europa Press

Después de la caótica gestión de los rebrotes en Lleida, donde hay más de 1.500 casos activos en varios focos, el Govern ha empezado a poner coto a uno de los principales problemas en su dispositivo: el rastreo de contactos. Tras la crítica por falta de medios y previsión, la consejera de Salud, Alba Vergés, ha anunciado este jueves la incorporación de 500 administrativos para ayudar, desde la atención primaria, al rastreo de contactos de los casos sospechosos que llegan a la consulta del médico de familia. Estos se unen a los especialistas de vigilancia epidemiológica, que también detectan contactos e investigan brotes más complejos, y a la centralita con 120 personas que se encarga de hacer el seguimiento de la cuarentena de estas personas sanas cercanas a casos positivos. La Generalitat ha admitido problemas con el sistema informático y que llegaron “un poco tarde” a la gestión de los focos en la comarca leridana del Segrià, pues barajaban rebrotes en agosto, no tan pronto.

“Puede ser que algunas medidas del plan de escalada se podrían haber implantado antes. Teníamos previsión de que empezasen los rebrotes en agosto. Y es verdad que, en este sentido, las cosas han empezado antes. Lamentablemente, si hubieran pasado dos o tres semanas después, habríamos sido más eficaces y efectivos”, ha admitido Mendioroz. Según fuentes del sector sanitario, falló el sistema informático para incluir los datos de los contactos y compartir información entre los distintos dispositivos de detección, faltaron profesionales de salud pública y tampoco hubo directrices claras de qué tenía que hacer cada actor del sistema sanitario.

Según Vergés, en las unidades de vigilancia epidemiológica esparcidas por todo el territorio había 80 personas dedicadas a detectar los contactos de los casos positivos e investigar el origen y evolución de los brotes. El Govern anunció hace unas semanas la contratación de 115 nuevos especialistas para estos servicios, el 75% de los cuales ya están activos, y también reforzó estos dispositivos con otras 50 personas reubicadas desde otras unidades. En total, 245 especialistas en epidemiología. El sector sanitario se había quejado en varias ocasiones del déficit de personal en salud pública, sobre todo a medida que avanzaba el número de nuevos casos, ya que, con los efectivos actuales, se hacía imposible seguir las cadenas de transmisión. “La Agencia de Salud Pública de Barcelona estima que para 300 nuevos casos cada día que se notifican, harían falta 100 rastreadores. Es necesario que los dispositivos se amplíen porque son insuficientes. No están bien dimensionados”, advirtió este miércoles la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau.

Más rastreadores

Tras las quejas, el Govern ha decidido incorporar esta nueva figura que hace, de facto, el papel de los rastreadores: 500 gestores de covid en la atención primaria. Se trata de administrativos, del perfil de los que atienden las oficinas de atención ciudadana, que se encargarán de atender a los casos sospechosos en cuanto salen de la consulta. El médico de familia será el que evalúe el riesgo de positivo (a la espera del resultado de la PCR) de cada sospechoso y lo derivará a uno de estos gestores covid que, desde el centro de salud, le hará una encuesta para preguntarle desde cuándo empezó con los síntomas hasta el nombre y teléfono de las personas que han estado cerca en las 48 horas antes a comenzar el cuadro clínico. Estos gestores, que también informarán al paciente de cómo cumplir bien la cuarentena y de otras cuestiones administrativas como la solicitud de bajas laborales, subirán a un sistema informático la información que llegará a los equipos de vigilancia epidemiológica y al call center encargado de hacer el seguimiento de los contactos de ese presunto caso.

En la centralita, con personal subcontratado a la empresa Ferrovial, hay 120 personas actualmente, aunque pueden aumentar hasta las 900 si crece la incidencia del virus. Su papel es llamar a esos contactos sanos de casos positivos para asegurarse de que cumplen la cuarentena y constatar si presentan o no síntomas y es preciso derivarlos de nuevo al sistema de salud para hacerle una PCR. “Están gestionando 13.000 contactos, 1.700 llamadas al día”, ha dicho Vergés. En este punto del control epidemiológico, el Govern prevé incorporar también, para hacer un trabajo de campo con los casos más complejos, a los Ayuntamientos. Así, mediadores comunitarios del ámbito municipal se encargarán de visitar en sus propios domicilios a personas que, por el idioma, su situación socioeconómica o su vulnerabilidad social, precisan una vigilancia más cercana para cumplir correctamente la cuarentena.

“Es absolutamente clave evitar el contagio de las personas. Eso es primordial. El contacto tarda cinco días en desarrollar síntomas o ser transmisor. Tenemos este período para detectarlos”, ha explicado Mendioroz. Ante un eventual incremento de la actividad, la unidad de seguimiento de la covid-19 se ha apresurado a integrar todos los dispositivos y pulir duplicidades. “Es una manera de dar más potencia al sistema y que cada uno haga la tarea para la que está más preparado”, ha apuntado Mendioroz. Así, con la entrada de los 500 “gestores covid”, como los han llamado, los profesionales de atención primaria pueden dedicar más tiempo a sus tareas asistenciales y también los especialistas de vigilancia epidemiológica tiene más margen de maniobra para atender focos especialmente complejos, en lugar de buscar los contactos de brotes simples, ha ejemplificado el epidemiólogo del Departamento de Salud.

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Fuente: EL PAÍS
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