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Elkarrekin Podemos, el devorador de liderazgos

Pablo Iglesias participa con Miren Gorrotxategi en Durango en un acto electoral el último día de la campaña.
Pablo Iglesias participa con Miren Gorrotxategi en Durango en un acto electoral el último día de la campaña.Miguel Toña / EFE

Elkarrekin Podemos no acaba de pacificarse. Sus luchas internas, con cuatro secretarios generales en apenas un lustro, le han llevado de ganar las elecciones generales en 2016 en el País Vasco con 333.700 votos a, cuatro años después, pelear por mantener los 11 escaños que obtuvieron en 2016 en las autonómicas vascas, con 156.000 votos. Aunque en realidad son ocho, ya que concurrían en coalición con IU, que logró dos escaños, y Equo, que sacó uno. Además han pasado de una oposición firme al Gobierno vasco en el Parlamento de Vitoria, a pactar los presupuestos para 2020, con PNV y PSE.

Pese a lo que tratan de mostrar los dirigentes de la formación, estos virajes y las disputas entre pablistas y errejonistas les han hecho perder, de forma progresiva, energía, líderes y apoyo social. Las encuestas ante las autonómicas del próximo domingo han ido mejorando algo, pero ninguna les augura el inicio de la remontada. La mayoría de los sondeos prevén que, si no bajan, como mucho lograrán mantener sus escaños originales. Por primera vez la secretaria general, Pilar Garrido, y la candidata a lehendakari, Miren Gorrotxategi, son afines al vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias.

Los líderes actuales han trasladado la imagen de no ser capaces de dar estabilidad al proyecto político. El primer líder de Podemos en Euskadi, Roberto Uriarte, profesor de Derecho Constitucional de la Universidad del País Vasco, dimitió en 2015 después de un mandato que no llegó a nueve meses. Ganó después de vencer a otros tres candidatos y se marchó por serias discrepancias con la organización nacional. Criticó que en Podemos empezaba a instalarse “la política aparatera, lo que no queríamos de la vieja política”.

Le siguió Nagua Alba, que dirigió el partido desde marzo de 2016 con el objetivo de “arrebatar el Gobierno vasco al PNV”. Alba anunció en diciembre de 2017 que se marchaba y poco después, Pilar Zabala, la que en 2016, impulsada por Alba, fue la candidata a lehendakari, anunció que dejaría la política al finalizar el periodo de sesiones. Alba, afín a Errejón, incluía en su equipo a Lander Martínez, quien le sustituyó un año y medio después al frente de la secretaría general. Lander dio un viraje a su mandato y de ser una oposición muy fuerte al Gobierno vasco, el pasado año consumó la ciaboga firmando los presupuestos para 2020 con el PSE y el PNV.

Pero ahí no acabó todo. Ese volantazo provocó otro incendio interno. Lander Martínez apostó por Rosa Martínez, (exEquo), como candidata a lehendakari, y perdió. Ganó Miren Gorrotxategi, y Lander dimitió. Esto sucedió en vísperas de las elecciones autonómicas suspendidas en abril, justo antes de la pandemia. Martínez se alejó de las listas electorales y le ha sucedido Pilar Garrido.

La gran incógnita de estas elecciones es si la apuesta que han hecho al defender una coalición de izquierdas, con el PSE y EH Bildu, ha calado, primero en su electorado, y después en los de los partidos interpelados. Una fórmula que ha defendido Iglesias en sus varias visitas a Euskadi. Ayer aseguró que está “más cerca de lo que parece” un gobierno de coalición de izquierdas en el País Vasco. Su candidata Miren Gorrotxategi ha puesto una alfombra roja a la izquierda abertzale, al defender durante la campaña que el hecho de que no condene a ETA no es un impedimento para sellar la coalición de Gobierno. “No dicen la palabra condena pero manifiestan su rechazo a la violencia”, acepta Gorrotxategi.

Durante el acto del último día de campaña, Iglesias apuntó que “el cambio” de Gobierno en Euskadi es sano para refrescar los sistemas democráticos”. “No soy una persona que hable mal del PNV y seguro que ha hecho cosas buenas por Euskadi, pero seguro que las podrá hacer mejor en el futuro si pasa un tiempo en la oposición”, manifestó. Precisamente el último acto de campaña juntos fue en Durango, la localidad en la que EH Bildu y Podemos gobiernan juntos. De hecho Miren Gorrotxategi ha puesto la localidad vizcaína como ejemplo del embrión del Gobierno de izquierdas. “Tras cuarenta años de gobierno del PNV, la persistencia, la insistencia y el trabajo convencido” han favorecido que ahora dirija el Consistorio una coalición formada por Podemos y EH Bildu.

Fuente: EL PAÍS
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