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La llegada de los bomberos a las residencias: “Hay que colaborar retirando a los fallecidos que nadie recoge”

El hombre que fue presentado a primeros de marzo como el principal asesor de la presidenta Isabel Díaz Ayuso para coordinar la lucha contra la pandemia, terminó pasando a un segundo plano en algún momento. Antonio Burgueño tiene un largo y conflictivo historial en la Comunidad de Madrid porque como director general de hospitales en tiempos de Esperanza Aguirre fue el impulsor de la privatización de centros sanitarios, hasta que dejó el cargo en 2013. Trabajó en HM Hospitales, director asistencial de Adeslas e impulsor del llamado modelo Alzira.

En una entrevista realizada este lunes por la tarde cerca del parque del Retiro, Burgueño, de 78 años, socio de una empresa de consultoría especializada en asuntos sanitarios, asegura que él se apartó a un segundo plano después de elaborar un programa de 270 puntos contra el coronavirus que le solicitó Ayuso. Dice que es la hora de examinar qué se ha hecho mal antes de la próxima oleada en otoño y de exigir responsabilidades políticas y judiciales. Y lamenta que su idea acabara siendo ejecutada por “empresas de tercera división”. Se refiere a la “operación bicho”, el término que empleó su hija Encarnación, sin experiencia alguna en gestión sanitaria, para desarrollar durante 12 días una caótica actividad de medicalización de residencias. Él niega que su hija consiguiera gracias a sus contactos el encargo de curar a los mayores de residencias durante los días más letales de la pandemia, cuando los hospitales rechazaron los ingresos de esos ancianos.

Pregunta: ¿Cuál es el origen de su plan para medicalizar residencias?

Respuesta: Me llamó la presidenta el martes 10 de marzo a las cinco de la tarde y me preguntó: “¿Qué piensas de todo esto?” Le dije que lo veía muy mal y le propuse hacer un plan. Mi idea es muy militar, muy del ejército y de empresa. Me dice: “Mañana nos lo cuentas en la Casa de Correos a [el consejero de Sanidad, Enrique Ruiz] Escudero, [el consejero de Hacienda, Javier Fernández] Lasquetty y a mí”.

P. ¿Qué pasó al día siguiente?

R. Les dije: “Tienen ustedes necesidad de un plan de guerra”. No sé si usé esa expresión, pero uno de los presentes dijo: “Ya tenemos un general”. Yo propuse que una persona tuviera el mando único, ajeno al mando político. Me fui y en cuestión de 24 horas, yo y el equipo de mi consultoría elaboramos un programa con 270 tareas que fue presentado el jueves 12 por el consejero Escudero. La medicalización de residencias era uno de los puntos capitales.

P. ¿Usted se postuló para ejecutar el plan?

R. Yo no lo propuse. Tampoco me dijeron nada. Pero creo que el que pintó el plan debería haberlo ejecutado.

P. ¿Qué salió mal?

R. La medicalización de las residencias no se llevó a cabo. En el ejército es todo muy fácil. Faltó jerarquía, rapidez y eficacia. No ha pasado solo en la Comunidad de Madrid, sino en las 17 comunidades autónomas. Mi plan era medicalizarlas con los tres mil y pico médicos de atención primaria en la Comunidad, pero ellos no fueron (a las residencias). La atención primaria en España dejó a los enfermos mayores abandonados.

P. ¿Por qué no fueron los médicos de primaria a las residencias?

R. Hacía falta un general. Dar órdenes y dar incentivos para que esos profesionales fueran y también, muy importante, la protección.

P. ¿De quién fue la idea de los protocolos para no derivar a mayores de residencias al hospital?

R. Yo no he visto esos protocolos. Los geriatras que los elaboraron pensaban que alguien vería a esos enfermos.

P. ¿Cómo llega su hija a encargarse de la medicalización de residencias?

R. En algún momento ella conectó con la Comunidad de Madrid viendo el agobio que tenían. Era una ayuda mínima. A mí alguien me dijo que ella estaba colaborando. Y me dijo que había que sacarlos. Pero dije que no. Que eso era una ayuda mínima para lo que necesitaban las residencias, que necesitaban un ejército de médicos. Y bueno… hicieron lo que pudieron. No lo sé, eh. No estoy enterado. Ni tampoco lo llevo. No tenían contrato y no pagaron.

P. ¿Por qué paran el día 6 cuando este periódico revela que su hija está trabajando en la crisis en residencias?

R. Pues la fuerza que tiene la crítica de determinados medios es muy fuerte y mira. Si el medio no entiende muy bien que Antonio Burgueño entrega un plan y que es un señor al que no le quiere la Comunidad de Madrid, pues nada.

P. ¿Lo paró Escudero?

R. No creo. Desde luego yo sí que cogí el teléfono y le dije a mi hija: “¿Qué coño estáis haciendo?, dejad de ayudar porque no tenéis contrato, no tenéis nada y esto no lo van a pagar”.

P. ¿Entonces engañó su hija a la empresa de ambulancias Transamed?

R. Entonces, si es así, es la empresa de ambulancias la que tiene que reclamar por engaño a mi hija, evidentemente. Desde luego es una empresa que yo no conozco. De verdad que sabes más que yo.

P. Ellos están en bancarrota porque la Comunidad de Madrid no les ha pagado el trabajo de 12 días.

R. Me parece absolutamente injusto que hayan hecho eso y no se les haya pagado nada. Y si además de eso consiguieron hacer algo eficaz para las residencias pues que les mencionen en el cuadro de honor de la pandemia.

P. Carlos Mur de Víu, que era director de Coordinación Sociosanitaria, admite que hasta el 6 de abril no hay una presencia médica significativa en las residencias.

R. Claro. Pues empiezan a llegar a las residencias muchas más fuerzas de otras latitudes. Y hasta médicos de primaria.

P. ¿Por qué no antes?

R. Era una locura. Todo el mundo andaba sobrepasado.

P. ¿Quedaron abandonados a su suerte los mayores de residencias?

R. Yo creo que en toda España quedaron abandonados a su suerte, incluido Madrid.

P. ¿Usted tomaba decisiones?

R. Yo solo daba consejo por teléfono cuando me lo pedían. A los tres o cuatro días me aparté porque los médicos de la sanidad madrileña se opusieron a que yo participara.

P. ¿Quién de la Comunidad le pedía consejo?

R. Yo se lo daba a quien me lo pedía. Yo conozco a todos, al consejero de Sanidad, el de Hacienda. A quien menos conozco es a la presidenta, a quien solo había visto una vez, en 2014, cuando era diputada de la Asamblea.

P. ¿Ha quedado mal con ellos por culpa de su hija?

R. Yo no he quedado mal con nadie. Las relaciones de mis hijos con las instituciones son cosas suyas. Sigo hablando con todo el mundo.

P. ¿Le han pagado por su labor?

R. Yo no estaba para eso. Yo colaboro con mi país pero sin pasar factura.

P. ¿Por qué creía usted que atender a los mayores en las residencias era una buena idea?

R. Es algo que ya había pensado antes. Antes de la covid los hospitales ya se veían colapsados frecuentemente. Cuando estuve de director de hospitales de la Comunidad de Madrid, los viernes por la tarde se llenaban las urgencias de viejecitos de la tercera edad. En las residencias no había médico los fines de semana. Los hospitales no están para ser un cementerio. No tienen que recibir a los mayores en situación de agonía. Tienen que morir en una residencia, en su casa o en una unidad de paliativos, pero no en un hospital de agudos. Yo propuse a la consejería en 2012 un plan para poner médicos y enfermeros de la sanidad pública en las residencias.

P. Pero en esta crisis han quedado fuera de los hospitales personas mayores que no eran terminales. Los protocolos dejaron fuera a los dependientes.

R. La persona dependiente con un proceso agudo desde luego que vaya al hospital, pero si está en un proceso terminal desde luego que no.

P. El jueves hay una votación en la Asamblea para reprobar al consejero Escudero. ¿Qué votaría usted?

R. Yo solo siento mucho que mi amigo Enrique no exigiera que el que había hecho el plan lo gestionara, porque en estos momentos el crucificado sería Antonio Burgueño.

P. ¿Va a dimitir Escudero?

R. No lo sé. Es que esto le va a afectar a mucha gente del Gobierno, de la nación y del Gobierno de Madrid.

P. Hay familias que han llevado esto a los tribunales. ¿Va a ir gente a la cárcel?

R. Eso sí que no lo sé. Porque no sé cómo interpretarán los tribunales lo que ha pasado en todos los niveles gubernamentales. Esperemos a los tribunales.

P. Usted ha dicho que sería crucificado si le hubiera tocado la gestión de la crisis.

R. Lo he dicho. Ponlo tal cual. O a lo mejor en la cárcel.

P. ¿En la cárcel, usted?

R. A lo mejor. Es que hay que tomar decisiones y alguna puede que no guste o que no sea racional.

¿Conoces casos de discriminación o irregularidades en una residencia de la Comunidad de Madrid? Contacta con los reporteros fpeinado@elpais.es o jdquesada@elpais.es o mándales un mensaje por Twitter a @FernandoPeinado o @jdquesada

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Fuente: EL PAÍS
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