Cada uno es responsable en la nueva normalidad

El mercado laboral de las provincias que comenzaron antes a salir del confinamiento ha tenido un comportamiento mejor que el de las que tardaron más. Así lo concluye el Banco de España en un artículo divulgado este viernes, en el que, por ejemplo, apunta que en las provincias que pasaron a la fase uno de la desescalada el 11 de mayo la salida de trabajadores de ERTE ha sido más rápida. No obstante, los economistas del regulador se muestran prudentes y advierten en la conclusión final que “no se puede descartar que una desescalada prematura resulte en una menor recuperación del empleo a corto plazo […] o, incluso, a medio plazo”.

Uno de los motivos por los que señala el Banco de España que una desescalada con prisas puede acabar teniendo efectos contraproducente es que “la demanda no repuntara si los consumidores percibieran un nivel elevado de riesgo sanitario”. De ahí que el artículo añada que “es importante que el ritmo de retirada de las medidas de contención esté acompasado con el cumplimiento de las condiciones sanitarias que se prescriban, lo que incluye no solo el control de la epidemia en el momento presente, sino también la recuperación de la capacidad asistencial necesaria para poder abordar hipotéticos rebrotes o la puesta en pie de la infraestructura requerida para localizar y aislar a los contactos de las personas infectadas”.

La advertencia del estudio llega tras analizar lo que ha sucedido en el mercado laboral de las 50 provincias españolas en los primeros compases de la desescalada. Y señala que, en términos de afiliación total (no solo con los ERTE) “la cifra de cotizantes a la Seguridad Social avanzó un 1,3% por término medio en las provincias que accedieron a la fase 1 en esa fecha, frente al 0,8% observado en las que no lo hicieron”. “De modo análogo, el descenso en el número de trabajadores afectados por ERTE ha sido superior en las provincias que pasaron anticipadamente a la fase 1 (–14,2%), frente al observado en el resto de las provincias (–9,4%)”, continúa.

Sin embargo, el Banco de España ha tratado de ver también si en la evolución del mercado laboral ha influido la estructura productiva de cada provincia: el peso de los diferentes sectores o la importancia de la contratación temporal. Y una vez se limpian los datos brutos con esas variables, “los resultados para el caso de la afiliación total muestran que, aunque se observan tasas de crecimiento mayores en las provincias que pasaron antes a una fase más avanzada de la desescalada, este efecto no resulta estadísticamente significativo”. En las diferencias entre provincias se ve que aquellas con más protagonismo de la construcción han tenido un mejor comportamiento; en cambio, las que descansan más sobre el comercio y la hostelería ha salido perjudicadas.

Otra advertencia que lanza el Banco de España es que “el impacto más positivo de la desescalada sobre el empleo a través de la reducción de los trabajadores acogidos a un ERTE frente al comportamiento de la afiliación resulta coherente con la finalidad para la cual fueron concebidos los ERTE (en particular, los de fuerza mayor)”. No piensa lo mismo sobre la recuperación del empleo perdido, 950.000 en el primer mes y medio: “Cabe esperar que probablemente la pérdida de afiliaciones a la Seguridad Social tenga un componente de mayor persistencia temporal”.

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Fuente: EL PAÍS
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