La fuerza está con los números. La primera presentación de resultados de Disney después del lanzamiento de Disney+ reveló este martes que la compañía ha entrado en el mercado del streaming con más autoridad de la esperada. La plataforma, lanzada el pasado 12 de noviembre, acumulaba a finales de diciembre 26,5 millones de suscriptores, según los resultados del primer trimestre. El primer disparo de Disney para convertirse en una app de televisión imprescindible fue mejor de lo anticipado por el mercado. Aún faltan meses para su lanzamiento en los principales mercados internacionales.

La llamada guerra del streaming comenzó oficialmente el pasado noviembre con la puesta en marcha en Estados Unidos de Disney+, la primera vez que uno de los grandes creadores de Hollywood da el paso de meterse en el negocio inventado por Netflix. El camino de Netflix fue al revés: primero creó la plataforma y se alimentó durante años del contenido de productoras como Disney hasta que empezó a producir el suyo. La aparición de Disney+ es el primer asalto serio a la base de clientes de Netflix, que ya alcanza más de 160 millones de suscriptores en todo el mundo. Cuántos de esos se darán de baja con la aparición de Disney+ es una de las grandes preguntas del mercado.

Los resultados del primer trimestre de Disney en 2020 son la primera aproximación a ese futuro. Disney+ tendrá en exclusiva, cuando se vayan acabando las licencias de exhibición en otras plataformas, todo el archivo de Disney, Pixar, Lucasfilm, Marvel y National Geographic, más todo el archivo de televisión y cine de Fox. Se trata de una de las librerías de contenido más grandes de Hollywood, desde el día uno. El primer día de su puesta en marcha se apuntaron 10 millones de personas. La cifra de 26,5 millones es hasta el 28 de diciembre pasado, lo que hace pensar que ahora será mayor.

“Hemos tenido un primer cuatro fuerte en el que destaca el lanzamiento de Disney+”, dijo a los inversores en la presentación Robert Iger. “Creemos que los servicios directos al consumidor, que incluyen Disney+, Hulu y ESPN, nos colocan en buenas posición para crecer de forma continuada en el dinámico entorno actual de los medios”.

Los ingresos de Disney llegaron a los 20.900 millones de dólares en este periodo, un 36% más que en el mismo periodo del año anterior. Sus principales vías de ingresos siguen siendo sus divisiones de televisión (es dueño de la marca de deportes ESPN) y de parques y productos.

El dato más interesante para el mercado, sin embargo, es el crecimiento de Disney+ de no existir hasta 26,5 millones de suscriptores. El servicio solo está disponible en Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda. El próximo mes de marzo empezará a funcionar en los países más grandes de Europa, incluido España. El lanzamiento en Latinoamérica está previsto para otoño de 2020.

Tener disponibles en streaming todos estos archivos, por grandes que sean, tiene un atractivo limitado. Disney apuesta por utilizar Disney+ para ofrecer contenido original que lo haga imprescindible para participar en la conversación cultural.

En este sentido, el producto original de mayor impacto hasta ahora es la serie The Mandalorian, el western fantástico creado por Jon Favreau y basado en el personaje del cazarrecompensas de la saga Star Wars. La serie sigue las aventuras de un mercenario en los años posteriores a El retorno del Jedi y ya se puede considerar como el spin-off más exitoso que ha dado nunca el universo de Star Wars. Ha sido una sensación popular en Estados Unidos. Su principal hallazgo es el personaje de baby Yoda, una versión infantil del viejo maestro jedi de las películas originales.

Iger prometió a los inversores el martes que habrá mercadotecnia en las estanterías de las jugueterías en los próximos meses. La falta de estos productos fue una fuente de frustración en las pasadas Navidades, cuando la serie ya era un fenómeno.

El éxito de The Mandalorian parece confirmar que el futuro creativo del universo Star Wars está en la televisión. Cuando Disney compró Lucasfilm en 2012 por 4.000 millones de dólares lo hizo con la promesa de revitalizar una de las marcas más valiosas y al mismo tiempo más subexplotadas de Hollywood. Para empezar, se comprometió a terminar las últimas tres películas de la saga.

Ese proyecto culminó el pasado noviembre con el estreno de Episodio IX: El ascenso de Skywalker. Entre los proyectos paralelos a la historia principal, Rogue One tuvo cierto éxito, pero Solo, basado en el personaje de Han Solo, fue un fracaso. “La prioridad en los próximos años es la televisión”, dijo Iger a los inversores, dejando claro que la empresa es consciente de cierto cansancio en la demanda de los productos de Star Wars en cine. Dijo que la marca “se va a tomar un descanso en estrenos de cine”.

Los proyectos originales de Star Wars en televisión, es decir, en exclusiva para abonados a Disney+, incluyen una nueva temporada de The Mandalorian en octubre y una serie basada en Cassian Andor, el héroe rebelde interpretado por Diego Luna en Rogue One. También está en planificación una serie basada en el personaje de Obi Wan Kenobi que se ha comprometido a interpretar Ewan McGregor (quien hizo el personaje en los episodios I, II y III de Star Wars), aunque la producción se ha retrasado porque se está haciendo una nueva versión del guion.

Fuente: EL PAÍS
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