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La crisis del 737 MAX lleva a Boeing a sus primeras pérdidas anuales en más de dos décadas

El gigante de la aeronáutica estadounidense Boeing ha cerrado el ejercicio 2019 con pérdidas de 636 millones de dólares (578 millones de euros), su primer resultado anual negativo en décadas, a consecuencia de la grave crisis que atraviesa desde el veto internacional al que era su avión estrella, el 737 MAX, como consecuencia de dos accidentes que dejaron 346 muertos. La investigación evidenció fallos en el sistema de estabilización (conociendo como MCAS) y sigue a la espera del visto bueno de los reguladores para devolver al 737 MAX a los cielos. La compañía informó este miércoles de que sus ingresos en el conjunto del año disminuyeron un 24%, hasta los 76.559 millones de dólares, en la que es la primer pérdida anual en más de dos décadas (desde 1997). La centenaria Boeing, uno de los grandes símbolos de pdoerío industrial de Estados Unidos, ha cerrado así 2019 como su año más negro.

La primera tragedia se produjo en octubre de 2018 en Indonesia y la segunda en marzo de 2019 en Etiopía. Desde esta última fecha, los aparatos 737 MAX tienen prohibido volar. De ahí que la compañía además, en el último trimestre se haya visto obligada a contabilizar un cargo de 2.600 millones para potenciales compensaciones a sus clientes, afectados por la paralización de las entregas y la producción del aparato.

A finales de año, la grave crisis desatada en Boeing se cobraba la cabeza de su consejero delegado, Dennis Muilenburg, criticado por la gestión hecha de unos acontecimientos muy graves. El nuevo consejero delegado, Dave Calhoun, ha reconocido que “queda mucho trabajo por hacer” e insistió en que la firma está centrada en devolver al servicio la flota de los 737 MAX “con seguridad”, pero también aseguró que tiene “la liquidez” necesaria para afrontar el “proceso de recuperación”. Los datos contrastan con fuerza con los de 2018, cuando Boeing obtuvo ganancias anuales de más de 10.000 millones de dólares propulsado por cifras récords en ingresos, de 101.000 millones, y en entregas de aviones, un total de 806, que ahora se han reducido a más de la mitad, 380.

En los últimos diez meses de 2019, la compañía perdió un 25% de su valor en Bolsa. Los datos del cuarto trimestre, en los que más se fijaban los analistas de Wall Street y que reflejan las últimas decisiones de la compañía, tampoco son halagüeños: las pérdidas entre octubre y diciembre ascendieron a 1.010 millones. El año anterior, en ese mismo tramo el beneficio fue de 3.424 millones.

La bajada en la facturación en los últimos tres meses fue del 37 %, hasta 17.911 millones, principalmente debido a una menor entrega de sus aviones comerciales, solo 79, y a también la aplicación del cargo adicional para compensar a proveedores que elevaría los costes totales de la crisis a casi 19.000 millones.

Pero las ramificaciones de una crisis en una firma del tamaño de Boeing van mucho más allá de la propia empresa, hasta el punto de lastrar las perspectivas de la primera potencia mundial. Deutsche Bank calcula que podría restar casi medio punto del crecimiento del PIB en el primer trimestre de este año.

El 737 MAX ha sido un fracaso de diseño de la compañía que será difícil de compensar en términos financieros y de reputación. Las prohibiciones de vuelo, los almacenamientos y las demoras productivas suponen una losa para la cuenta de resultados de Boeing. “Los costes estimados de producir el avión 737 (…) se incrementaron en 2.600 millones durante el trimestre para reflejar las nuevas estimaciones de producción y entregas”, explicó la firma. “Adicionalmente, la suspensión de la producción de los 737 Max y la gradual retoma de producción a bajo ritmo resultará en unos 4.000 millones de costes de producción anómalos que se registrarán cuando se incurra en ellos, sobre todo en 2020”, agregó la firma aeronáutica.

Fuente: EL PAÍS
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