¿Qué tienen en común un iPhone 11, el Samsung Galaxy S10 o el Xiaomi Mi Mix 3? Todos son compatibles con la carga inalámbrica. Y no son los únicos: prácticamente todos los teléfonos de gama alta (y algunos de gama media) cuentan ya con esta característica que permite rellenar sus baterías sin conectar ningún cable. Pero sí es necesario un cargador específico para ello, que ninguno incorpora de serie.

Encontrar una alternativa no es difícil, ya que muchas firmas de periféricos y accesorios cuentan en su catálogo con uno o varios modelos. La propuesta de Sandisk va un paso más allá de simplemente rellenar su batería: ¿por qué no aprovechar el tiempo que está el terminal sobre la base para hacer una copia de seguridad de fotografías, vídeos o contactos?

Capacidad variable

Así que en el iXpand Wireless Charger ha aprovechado para integrar un disco duro interno —está disponible con dos capacidades, 128 y 256 GB—. Para ello ha tenido que realizar algunos sacrificios en el diseño, que tiene que ser más grande de lo habitual en este tipo de dispositivos: 100,3 x 19,5 x 201,4 mm y 201 gramos de peso. Pese a sus dimensiones, posee una estética atractiva en la que destaca su acabado engomado, ideal para mejorar la estabilidad de los teléfonos que se coloquen sobre él y no terminen en la mesa o en el suelo.

Mientras que para emplearlo como cargador sólo es necesario enchufarlo a la corriente, si se desea aprovechar la función de copia de seguridad es imprescindible instalar una aplicación en el smartphone (es compatible con iOS y Android). A través de ella se habilita la conexión Bluetooth y Wi-Fi para automatizar su funcionamiento, y también se dan permisos para mantener activa la localización; algo que no terminamos de entender y, que si rechazas, aparentemente no tiene consecuencias en el funcionamiento.

El proceso tarda un poco y tenemos que asegurarnos de que la red Wi-Fi seleccionada es de 2,4 GHz; si no, no funcionará. En el caso de que no haya una de este tipo disponible, el cargador genera una red propia que permite seguir utilizándolo con normalidad. Así, basta con dejar a diario el teléfono móvil cargando para que poco a poco vaya completándose la copia de todos los contenidos.

Varios teléfonos a la vez

Sandisk iXpand Wireless Charger se puede utilizar con varios teléfonos, siempre y cuando se hayan configurado de forma independiente. Toda la gestión se realiza desde la app antes mencionada, muy básica a simple vista: un menú desplegable con algunos ajustes relacionados con los permisos de la app o la contraseña de acceso al dispositivo, y la interfaz principal muestra el nivel de carga restante en el smartphone o la memoria interna libre en él y en el cargador, así como las fotos, vídeos y contactos copiados. Además, permite navegar según el tipo de archivo, su fecha o restaurar los que se deseen y liberar espacio en el móvil.

 No es la única forma de acceder a la copia, ya que también es posible hacerlo  conectando la unidad a un ordenador a través de USB. En el caso de que esté protegida por contraseña estará encriptada; se puede desencriptar a través del software gratuito Sandisk PrivateAccess.

 Con carga rápida

Esto en cuanto a su función como dispositivo para realizar copias de seguridad. Como cargador inalámbrico nos encontramos con compatibilidad con la carga rápida de hasta 10 W, lo que supone que es capaz de rellenar la batería de un iPhone 11 Pro, por ejemplo, en algo más de dos horas.

Cuando está activo muestra una luz lila en la parte frontal que puede llegar a molestar durante la noche, ya que no se apaga una vez concluido el ciclo de carga, y funciona perfectamente si el móvil tiene una funda (aunque eso sí, de máximo 3 mm de grosor). Cuenta además con función de detección de objetos extraños, protección contra sobrecarga y carga adaptativa para proteger la batería del teléfono. Y si se coloca un objeto que no sea un móvil (moneda, llave), se desactiva. 

Fuente: EL PAÍS
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