Si se considera la esclerosis en sentido figurado como falta de evolución y adaptación de un colectivo a una nueva situación o planteamiento, esa es la enfermedad de la mayoría de empresas con menos de 10 empleados. Según la última encuesta del Instituto Nacional de Estadística, publicada en octubre, solo el 30,2% dispone de página web, el 32,7% usa redes sociales, el 10,4% recurre a servicios en la nube, el 5,8% realiza ventas por Internet y el 17,5% compra a través de la red. “Hay que estar. No es una cuestión de grandes empresas. Si no se usan las herramientas digitales, se renuncia a crecer y a mejorar todos los procesos”, advierte Juan Vera, director de Edosoft, una compañía dedicada a digitalizar compañías.

Fátima Fernández apunta en su libreta de cuadros una petición de un cliente para que su marido, Manuel González, atienda una avería eléctrica mientras el teléfono no para de sonar. Con su esposo, lleva adelante Electro Magón en Sevilla. “Somos una tienda de barrio. Hacemos reparaciones y vendemos pequeños electrodomésticos y material. La gente nos conoce y no necesitamos más ni tenemos dinero para otras cosas”, justifica en su tienda, donde el dispositivo más avanzado es una caja registradora.

“Si no está en la red, no entra en la oferta de servicios. Cuando hay una avería, la gente busca en Internet los más cercanos. Digitalizarse no solo mejora la competitividad, sino que reduce gastos y automatiza procesos, con lo que se gana tiempo. Todo son ventajas. Y el coste es asumible. Por entre 50 y 100 euros al año por trabajador, se puede tener una empresa en la red sin riesgos, gracias a los servicios en la nube”, argumenta Vera.

Un ejemplo es Norteña, una empresa de Aranda de Duero (Burgos) especializada en impermeabilización de cubiertas e instalación de líneas de vida galardonada con el premio CEPYME a la Mejor Transformación Digital. Su fundador y director, Jorge Bermejo, estuvo a punto de cerrar en el año 2010 debido a los impagos. Entonces decidió dar un giro completo a la compañía potenciando un gran valor añadido fundamentado en las nuevas tecnologías.

Bermejo digitalizó todos los procesos de la empresa, desde los presupuestos a la gestión de las obras en tiempo real, facilitó el teletrabajo de toda la plantilla, mejoró la relación con los clientes y permitió la ejecución de los partes de los empleados a través de teléfono móvil o tableta para controlar los costes diarios. Con las aplicaciones en la nube, ha conseguido tener una empresa completamente móvil, gestionarla desde cualquier lugar del mundo todos los días del año y conocer en todo momento la situación de la plantilla, las métricas, el estado financiero, el material almacenado e incidencias de todo tipo. El resultado: un crecimiento del 79% el pasado año y, desde el año 2012, quintuplicar la facturación, según explica el empresario.

“Es necesario un cambio de cultura para vencer la resistencia al cambio. La pequeña y mediana empresa aún considera la tecnología como un coste, pero sumarse a la digitalización genera beneficios de dos dígitos”, afirma Vera.

Su apreciación la corrobora un estudio de Microsoft, KRC Research y la London Business School. Según esta investigación, “las compañías que asumen aplicar una cultura empresarial innovadora tienen el doble de posibilidades de obtener un crecimiento de dos cifras”. “Estas organizaciones también parecen estar en la posición adecuada para ganar lo que se suele llamar la batalla por el talento, pues la mayoría de su plantilla (un 86% en Europa y un 92,16% en España) no tiene pensado cambiarse de trabajo; mientras que en aquellas cuya cultura es menos innovadora, solo un 57% de los empleados afirma lo mismo. Este porcentaje asciende a un 79,03% en España“, añade el informe. Vera añade que también se reducen las bajas.

Algunas empresas se van incorporando a las nuevas tendencias. Un ejemplo en el ámbito digital es el surgimiento de pequeñas compañías de Dark kitchens (cocinas oscuras), que permite ofrecer servicios de restauración sin tener que abrir un restaurante en la calle.

Otras empiezan a incorporar fórmulas de pago digitales, recurren a las redes sociales y a herramientas, como el Market Finder de Google, para identificar en Internet su mercado potencial dentro y fuera del país.

Las plataformas de la web también investigan en fórmulas para facilitar la labor de las pequeñas compañías. Google está ensayando el CallJoy, un asistente telefónico virtual que responde a las llamadas de los clientes.

Además, algunos servicios en la nube ofrecen analítica de datos para localizar las mejores áreas donde ubicar un negocio, captar nuevos consumidores o descubrir una nueva zona de negocio, simular inversiones, conocer las normativas aplicables, administrar proveedores o prevenir ataques informáticos.

Fuente: EL PAÍS
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