Wall Street vive una jornada tensa tras la huida de los inversores al mercado de bonos

El diferencial entre los tipos de interés a corto y largo plazo se estrecha en los Estados Unidos por el temor de una mayor desaceleración global por la guerra comercial y las tensiones entre China y Estados Unidos. Eso ha hecho de lastre en Wall Street, que ha abierto con fuertes bajadas este miércoles. Tras una jornada de turbulencias, ha conseguido finalmente cerrar prácticamente plano:  el índice Dow Jones, que se dejó cerca de un 2% en los primeros compases de la sesión, finalmente terminó el el -0,08%. En el caso del S&P 500 el retroceso inicial fue del 1,7% y el cierre final, del 0,08% en positivo. Los inversores no apuestan por la Bolsa y tratan de redefinir sus estrategias, buscando refugio en activos que aguanten mejor el temporal.

En las Bolsas europeas la mañana había sido tranquila e incluso con subidas significativas. Sin embargo, la apertura de Wall Street en rojo y la fortaleza del mercado de bonos soberanos, que actúa como refugio ante las turbulencias, ha hecho desinflarse a las grandes plazas. Han llegado a entrar en rojo y, al final, han aguantado con leves subidas. El Ibex ha salvado la sesión con el 0,5%.

La atención ha virado hacia el mercado de deuda para tratar de huir de las turbulencias. El tipo del bono estadounidense del Tesoro a 10 años se colocó este miércoles en 1,61% mientras que el de dos años rondaba el 1,52%. En el caso del bono a 30 años trataba de mantenerse en el 2,13%, muy próximo al mínimo histórico anticipando que la Reserva Federal se verá forzada a actuar. Pasada a una hora de negociación tras la apertura en Nueva York, el mercado de bonos trataba de estabilizarse y los índices moderaron las pérdidas. En la recta final el Nasdaq logró rebotar un 0,37% mientras que el Dow Jones se anotó un ligero negativo del 0,09% y el S&P 500 un positivo del 0,08%.

Donald Trump no pierde de vista la marcha de Wall Street. Tuitea sobre la marcha de los mercados con frecuencia y a conveniencia. Este miércoles no fue una excepción. A menos de una hora de la apertura de la sesión, lanzó tres mensajes para cargar contra otro de sus objetivos preferidos. “Nuestro problema no es China”, afirma, “nuestro problema es la Reserva Federal que es demasiado orgullosa al admitir su error”.

El presidente de EE UU vuelve a presionar para que el recorte de tipos sea “más grande” y “más rápido”. La Fed ya rebajó el precio del dinero hace una semana un cuarto de punto, a una banda entre el 2% y el 2,25%. Pero el republicano esperaba una acción más contundente. En los últimos mensajes pide también que se suspenda la venta de los activos de deuda, algo que ya es efectivo.

El presidente hace referencia a la debilidad de la inflación, uno de los argumentos que utilizó Jerome Powell para justificar el primer recorte de tipos desde la crisis financiera. Y también comenta que el margen en los tipos de los bonos del Tesoro a corto y largo plazo es muy grande, lo que sin embargo no se corresponde con la situación actual en el mercado de deuda. “Es terrible ver tanta incompetencia”, lamenta.

Amenaza a la independencia

Donald Trump insiste en que “estaba en lo correcto” al criticar a la Fed. En los mensajes cita que tres bancos centrales –Nueva Zelanda, India y Tailandia tras Brasil la semana pasada– recortaron tipos por sorpresa en las últimas 12 horas. Para de ahí concluir diciendo que la economía de EE UU, pese a todo, “ganará”. “Habría sido más fácil si la Fed entendiera, que no es el caso, que competimos contra otros países que quiere ir bien a nuestra costa”, remató.

El inquilino de la Casa Blanca hace, además, estos cometarios un día después de que los cuatro antiguos presidentes de la Reserva Federal que sigue vivos firmaran una carta conjunta defendiendo la independencia del banco central. Yanet Yellen, Ben Bernanke, Alan Greenspan y Paul Volcker advierten a Donald Trump que estos ataques “pueden minar la confianza” en la institución.

También se puede entender como un mensaje a Jerome Powell para que no ceda. El mercado, en tanto, da prácticamente por hecho que la Fed volverá a rebajar los tipos de interés en septiembre porque la tensión comercial no se disipará pronto y eso afectará a la economía. También anticipan un tercer recorte en diciembre e incluso en enero. Otra cosa es si irá por delante a otros bancos centrales en el ciclo de rebajas.

La gran cuestión es si la presión de los mercados llevará a Trump a rebajar la retórica de confrontación y opte por una tregua con China, a la vista de que el viento de cara para la economía de EE UU crecerá si la batalla arancelaria acaba afectando a las expectativas de las empresas y de los consumidores. En ese escenario el lastre global se convertirá en un problema económico interno.

Fuente: EL PAÍS
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