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China estrena su propio Nasdaq y desata la euforia de los inversores

Durante mucho tiempo la industria china fue famosa por su capacidad para replicar productos extranjeros, un modelo que ha superado gracias a su pujante innovación tecnológica. Para apuntalar esta tendencia, curiosamente, el gobierno ha recaído en antiguos vicios: STAR, la versión china del NASDAQ, cotiza desde hoy en la Bolsa de Shanghái. La economía china también es conocida por la velocidad de vértigo a la que se expande, y STAR no ha sido menos: ha debutado con un excepcional crecimiento del 140%.

Las 25 empresas que conforman STAR son las nuevas joyas de la tecnología nacional. Todas ellas operan en seis sectores emergentes calificados “de importancia estratégica” por el ejecutivo: tecnología de la información, fabricación inteligente, ingeniería aeroespacial, nuevos materiales, energías renovables y biotecnología. Juntas han recaudado hoy más de 37.000 millones de yuanes -4.700 millones de euros-, en lo que para 24 de ellas era su primera ronda de financiación pública. Una de las grandes vencedoras de la jornada ha sido Anji Microelectronics Technology, productora de materiales para chips semiconductores, cuyas acciones llegaron a alcanzar un crecimiento del 520% antes de cerrar en un 400%. Otros de los protagonistas han sido Suzhou HYC Technology y Zhejiang Hangke Technology.

Con esta iniciativa, el gobierno busca conectar las prometedoras empresas tecnológicas nacionales con las enormes bolsas de riqueza de inversores domésticos, quienes tradicionalmente han confiado en mercados financieros internacionales, más estables y predecibles que el chino. Lo mismo han hecho primeros espadas nacionales como Alibaba, Tencent, Baidu, JD o Xiaomi, todas ellas compañías que han optado por salir a bolsa Nueva York u Hong Kong en lugar de hacerlo en suelo patrio y a las que el gobierno pretende atraer de vuelta a casa.

El presidente Xi Jinping había anunciado esta medida durante la Exposición Internacional de Importaciones celebrada en esta misma ciudad en noviembre de 2018. En su discurso de apertura, Xi manifestó su propósito de “consolidar la posición de Shanghái como centro financiero internacional y foco de ciencia e innovación”. Se trataba de la primera vez que un máximo dirigente chino anunciaba el establecimiento de un índice bursátil, lo que resaltaba la importancia del proyecto.

La creación de STAR se enmarca en la decisión del gobierno de colocar la innovación como prioridad nacional para convertir a China en una superpotencia tecnológica, como se detalla en el programa Made in China 2025 y en el último plan de desarrollo quinquenal. Esta campaña se ha visto intensificada desde el comienzo de la guerra comercial, la cual se interpreta por la élite política nacional como un último intento de Estados Unidos de zancadillear el desarrollo chino antes de verse rebasados y perder su posición hegemónica global. Por ello, en los últimos meses el gobierno ha animado a sus empresas nacionales a solventar su dependencia de la tecnología extranjera y así evitar daños como el que las sanciones han causado a Huawei.

Otros intentos anteriores de crear un índice bursátil similar al NASDAQ, en 2009 y 2013, habían fracasado por la baja calidad de las empresas de la lista y su reducido volumen de negocio. Los positivos resultados de hoy invitan a pensar que esta vez se ha alcanzado el éxito, aunque los analistas llaman a la calma. Una gran mayoría achaca las enormes ganancias al deseo chino de consolidar un mercado financiero fuerte, sumado a la euforia de los inversores y a la fanfarria de los medios oficiales; y pronostica que a la fiesta de la especulación le seguirá, como siempre sucede, la resaca. De momento, el STAR levantará mañana la persiana por segunda vez.

Fuente: EL PAÍS
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